Facultad de Arquitectura y Urbanismo
de la Universidad de Chile

Nueva
Paula Vidal Molina
Universidad de Chile
Facultad de Ciencias Sociales
Reafirmamos la idea de que no existe una matriz o modelo a copiar y adaptar a los países, y menos bajo la hegemonía mundial del capitalismo en su fase neoliberal. Por ello, un proyecto societario es un horizonte a construir que quiere poner bajo otra lógica y principios las relaciones sociales, romper con la idea de etapismo, de modelo a seguir como un modelo de desarrollo que tiene como referencia a los países centrales, de capitalismo, de concentración del poder y la riqueza, de naturaleza como objeto, de invisibilización de la diversidad y de subordinación de los pueblos originarios, de verticalismo en la toma de decisiones, entre otras cosas.

En el contexto de la discusión respecto de la creación de una nueva Constitución, por medio de una Asamblea Constituyente, estimamos que es la vía política que permitirá discutir respecto del horizonte social, económico, político, ambiental y cultural, hacia el cual debería orientarse nuestro país, aunque no se agota en este.

En este sentido, estimamos que no se trata de buscar un nuevo “modelo de desarrollo” con adjetivos “verde”, “humano”, “sostenible”, tampoco se trata de re-editar un Estado de Bienestar liberal democrático, al estilo europeo, ni de intentar nuevas versiones de desarrollismo o neodesarrollismo que se han dado en los países latinoamericanos, se trata de salir de la idea de Modelo de Desarrollo para ampliar los marcos del debate, a través de acuñar la noción de proyecto de sociedad, el cual entendemos como un espacio o campo político abierto que define horizontes posibles, desde y donde emergen las contradicciones y pugnan diversos intereses y actores, situados histórica, material y socialmente, cruzados por relaciones desiguales de poder y momentos en la construcción del horizonte.

Dicha discusión nos enfrenta, especialmente, con el debate sobre el Proyecto Societario que queremos construir, el cual nos parece que debiera incorporar como parte de sus principios –al menos– lo siguiente:

  •  Cubrir las demandas por igualdad y justicia social para toda la población y sectores subalternizados, partiendo por garantizar los derechos sociales, políticos, culturales y ambientales.
  • El reconocimiento y autonomía de naciones y pueblos originarios.
  • La centralidad de la naturaleza para la vida a diferencia de la apropiación privada de ella para su explotación irracional.
  • El desarrollo tecnológico y científico en función de mejorar las condiciones de vida de la población y de las necesidades para mantener la vida del planeta, y no para la destrucción y dominación de pueblos.
  • Que el intercambio económico no ponga en su centro la valorización del valor.
  • Que la toma de decisiones respecto de la vida en común, en territorios y comunidades incorpore procesos democráticos y participativos plenamente.
  • Erradicar el patriarcado y el racismo de toda la vida en sociedad.

Con todo, reafirmamos la idea de que no existe una matriz o modelo a copiar y adaptar a los países, y menos bajo la hegemonía mundial del capitalismo en su fase neoliberal. Por ello, un proyecto societario es un horizonte a construir que quiere poner bajo otra lógica y principios las relaciones sociales, romper con la idea de etapismo, de modelo a seguir como un modelo de desarrollo que tiene como referencia a los países centrales, de capitalismo, de concentración del poder y la riqueza, de naturaleza como objeto, de invisibilización de la diversidad y de subordinación de los pueblos originarios, de verticalismo en la toma de decisiones, entre otras cosas. Así, hoy como sociedad tenemos una oportunidad histórica para reflexionar sobre estas cuestiones desde un horizonte que está emergiendo en Chile: un nuevo proyecto societario.